Hace poco mas de un año, lo que comenzó como una protesta magisterial de la Sección XXII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), en el centro histórico de Oaxaca, se convirtió en una lucha popular, que al día de hoy continúa viva.
Hace poco mas de un año, lo que comenzó como una protesta magisterial de la Sección XXII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), en el centro histórico de Oaxaca, se convirtió en una lucha popular, que al día de hoy continúa viva.
Todos los años, durante 26 años, el magisterio de Oaxaca, México, organizado en la Sección XXII del SNTE, ha realizado el tradicional plantón, o campamento, en el Zócalo (plaza) de la ciudad como una forma de ejercer presión al gobierno para lograr negociar sus demandas. El 1ro de mayo de 2006 la Sección XXII le entregó al gobierno del estado un pliego de demandas. El gobernador del estado, Ulises Ruiz Ortiz, se negó a negociar con el sindicato de maestros y maestras, provocando así una huelga magisterial al declararse la extensión indefinida del plantón en el zócalo de la ciudad. De esta forma, miles de maestros tomaron el zócalo y lo convirtieron en su hogar.
Entre otras cosas, el magisterio demandaba la construcción de escuelas, laboratorios y talleres, mobiliario, uniformes, desayunos para los estudiantes, ampliación de las becas y aumentos de salario. La sección XXII realizó múltiples actividades de protesta que incluyeron mega marchas y cierres de carreteras importantes como por ejemplo, el acceso al aeropuerto de la ciudad. Poco a poco iban ganándose el apoyo de múltiples sectores del pueblo y a su vez el rechazo del gobierno y la burguesía, que se organizaron y realizaron campañas mediáticas en contra de estos. El 14 de junio de 2007 Ulises Ruiz Ortiz, alias URO, envió a unos tres mil elementos de la policía del estado a desalojar, en la madrugada, el plantón magisterial. Estos irrumpieron en el Zócalo con gases lacrimógenos y armas de fuego. El saldo fueron 92 heridos, tanto como policías y niños. Sin embargo, el desalojo violento de los plantonistas por parte de la policía del estado provocó un apoyo masivo del pueblo hacia los maestros que habían sido brutalmente golpeados. Miles de personas salieron de sus casas furiosas e indignadas a defender al magisterio, uniéndose a éste en la tarea de hacerle frente a la policía haciendo valer su derecho a la autodefensa. La unión del pueblo y el magisterio resultó exitosa. Le dieron la batalla a las fuerzas policíacas haciendo que éstas se tuvieran que retirar. De esta unión magisterial-popular surge la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca el 17 de junio de 2006, donde se aglutinan fuerzas para organizar la resistencia contra el gobierno de URO, y en dónde las demandas del magisterio se unieron a las demandas del pueblo oaxaqueño, cansado de los atropellos cometidos por el estado y de la miseria en que vive la mayor parte de la población.
La lucha de la recién creada APPO continuó en aumento, a través de marchas en las que participaron casi un millón de personas, bloqueos a los accesos a las sedes de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como la toma de edificios públicos, entre éstos la Procuraduría General de Justicia del estado, la Secretaría de Finanzas, los juzgados penales y la comisión Estatal del Agua. Estos hechos obligaron al gobernador y a la legislatura a gobernar y a reunirse en hoteles ubicados en las afueras de la ciudad. El pueblo, específicamente la mujer Oaxaqueña, en respuesta al cerco mediático tomó 12 estaciones de radio privadas y el canal de televisión del estado, que se utilizaron con el propósito de educar a las personas sobre las demandas del movimiento, la construcción del socialismo, entre otras cosas, así como mantenerlas informadas sobre lo que diariamente ocurría, incluyendo los eventos durante los cuales eran atacados por la represión policial. La represión por parte del gobierno también fue en aumento. Hubo 26 muertos y múltiples heridos producto de otros enfrentamientos con la policía, entre ésta la Policía Federal Preventiva, enviada con el aval del presidente de la república, Felipe Calderón.
La represión por parte del gobierno incluyó también el arresto de muchas personas durante manifestaciones y enfrentamientos, así como el asesinato de las 26 compañeros y compañeras a manos de grupos de policías vestidos de civiles y personas contratadas por el gobierno para tirotear a los manifestantes. Como era de esperarse, el estado negó toda responsabilidad sobre estos hechos. Para defenderse de los matones del gobierno, la gente estableció sobre mil barricadas y turnos de vigilancia en las diferentes calles alrededor del centro histórico de la ciudad como en las entradas al estado. Las mismas fueron objeto de ataques por parte de la policía y sus matones a sueldo. Sin embargo, la fuerte represión desatada por el estado, así como la entrega del movimiento por líderes traidores como Juan Rueda Pacheco, pasado dirigente máximo de la Sección XXII, provocaron el debilitamiento del mismo y el fin de la huelga indefinida de los maestros y maestras, desatando así una brutal ofensiva represiva por parte del estado que obligó al pueblo en lucha a prácticamente esconderse en sus hogares por los próximos seis meses. Oaxaca: Julio 2007 Los reclamos hechos por la APPO desde el año pasado siguen aún vigentes al día de hoy. Éstos incluyen la salida inmediata de Ulises Ruiz Ortiz del gobierno del estado de Oaxaca y un juicio popular contra éste, la presentación con vida de los desaparecidos, los cuales se presume que están en manos del gobierno y la liberación de los presos políticos encarcelados durante el conflicto.
A pesar de lo que podría pensarse, la lucha popular en Oaxaca continúa viva y aglutinando fuerzas. Durante el pasado mes de julio ocurrieron nuevas manifestaciones y enfrentamientos con la policía enmarcados en el contexto de la tradicional fiesta de la Guelaguetza o Lunes del Cerro. Tradicionalmente el pueblo oaxaqueño ha realizado una fiesta en el mes de julio en la cual las diferentes regiones que componen el estado traen delegaciones al Cerro del Fortín, que es una especie de anfiteatro, y presentan sus bailes y vestimentas típicas a la vez que ocurre un intercambio cultural y económico entre dichas regiones. Hace algunos años el gobierno de Oaxaca convirtió esta fiesta de pueblo en una comercial, estableciendo precios de entrada que la gente no puede pagar y buscando el beneficio de los comerciantes de la ciudad, invitando a turistas de todo el mundo a presenciar la Guelagetza. El año pasado debido al conflicto que ocurría en el estado, el gobierno no pudo realizar la Guelaguetza. Sin embargo, este año URO decidió realizarla a toda costa. La APPO junto con el magisterio y las diferentes organizaciones políticas y cívicas que la componen, decidió efectuar un boicot a la Guelaguetza Comercial del gobierno y realizar la Guelaguetza Popular.
Para costear esta celebración todos los maestros y maestras de la SNTE otorgaron una pequeña parte de su salario. Varias de las actividades planificadas como parte de la Guelaguetza Popular se pudieron realizar con gran participación del pueblo oaxaqueño. El día 16 de julio de 2007, primer Lunes del Cerro, salió una marcha con sobre 25 mil personas hacia el Cerro del Fortín con el objetivo de celebrar tan importante festividad. Sin embargo, fue detenida por cerca de 500 policías organizados en línea que impidieron el paso hacia dicho lugar. Allí los líderes magisteriales trataron de negociar con la policía la entrada al Fortín sin éxito alguno. Los manifestantes, arremolinados frente a la policía coreaban consignas pidiendo la entrada al Fortín y la celebración de la Guelagetza Popular. De repente un grupo de personas que se encontraba justo frente a la línea policial fue agredido por éstos. Los policías comenzaron a lanzar granadas de gases lacrimógenos hacia la multitud que se retiró un poco para resguardarse de los gases. Esta agresión por parte de la policía provocó que grupos de personas contestaran la agresión con piedras para defender a la masa que allí se encontraba. El enfrentamiento con la policía duró alrededor de 4 horas. Por un largo periodo de tiempo se logró evitar el avance de la policía hacia la multitud congregada en la marcha. Sin embargo, el debilitamiento paulatino de la resistencia popular permitió que la fuerza policial avanzara e hiciera retroceder varias calles hacia abajo a la multitud. Resultaron heridos varios manifestantes y policías a raíz del enfrentamiento y cerca de 60 personas fueron arrestadas y golpeadas brutalmente por la policía durante el evento. Uno de éstos fue el maestro Emeterio Merino Cruz, quien no puso resistencia al arresto (existen fotos que lo confirman) y fue golpeado brutalmente por la policía, al punto de que se encuentra en coma, con las vísceras explotadas y con fuerte daño al cráneo. Su estado es altamente crítico y no se sabe aún si sobrevivirá. Los arrestados de ese día fueron vilmente golpeados y así lo revelan las fotos de éstos publicadas en los periódicos de la ciudad. El estado no ha podido certificar dónde se encuentran cerca de 20 de los arrestados de ese día, aludiendo a que sí se encuentran en su poder pero desconocen su paradero actual. A raíz de estos eventos las manifestaciones de la APPO aumentaron en frecuencia y masividad.
Prácticamente todos los días se realizan manifestaciones como marchas y mítines. Algunas de las marchas que se realizan son silenciosas aludiendo al luto en el que se encuentra el pueblo Oaxaqueño debido a los muertos del año anterior, los heridos de gravedad y los presos políticos y desaparecidos. El movimiento en Oaxaca se encuentra en un proceso de avivamiento y de acumulación de fuerzas, preparándose para hacer frente nuevamente al gobernador del estado y manteniendo sus demandas. Es importante destacar varios aspectos fundamentales de la lucha en Oaxaca. En primer lugar, ésta no es una lucha de líderes, si no de masas. El hecho de que varios líderes, entre ellos líderes magisteriales, se hayan vendido y hayan aceptado grandes sumas de dinero por retirarse de la lucha, y que aun así la lucha continúe de forma masiva es un ejemplo de esto. Más aún, constantemente las masas le recuerdan este hecho a los nuevos líderes diciendo que éste es un movimiento de masas y no de líderes, así como cantando consignas en contra del charrismo sindical, que es el equivalente a lo que acá en Puerto Rico llamamos sindicatos patronales. En segundo lugar, es evidente la gran influencia que tienen grupos socialistas y comunistas como el Partido Comunista Mexicano Marxista-leninista y el Movimiento al Socialismo en el movimiento oaxaqueño. Esto es palpable en la fuerte presencia de estos grupos en las manifestaciones y mítines así como en la constante demanda del poder popular por parte de las masas y los portavoces del movimiento demostrando así el fuerte contenido de clases que ha adquirido la lucha popular.
Es necesario que nos solidaricemos con la lucha en Oaxaca y nos mantengamos al tanto de lo que allí ocurre. Oaxaca es sólo un ejemplo de la crítica situación que vive el país mexicano en donde los trabajadores abusados y explotados, sumidos en la miseria, han creado conciencia de su situación de clase y le han dicho basta ya a los gobernantes corruptos de ese país haciéndoles frente. Oaxaca debe convertirse en un referente internacional de la lucha de clases por la construcción del socialismo mundial para todos los que aspiramos a ese otro mundo posible.